Cuando la escuela deja de ser un espacio seguro: acoso y violencia escolar en México
Para muchas niñas, niños y adolescentes, la escuela es el lugar donde pasan gran parte de su vida cotidiana. Es donde aprenden, hacen amigos, descubren lo que les gusta y comienzan a construir su identidad. Pero para millones de estudiantes también puede convertirse en un espacio de miedo.
El acoso escolar —o bullying— es una de las formas de violencia más extendidas entre niñas, niños y adolescentes, y sus consecuencias van mucho más allá de una pelea o una burla ocasional.
En enero de 2023, la historia de Norma Lizbeth, una estudiante de secundaria de 14 años en Teotihuacán, Estado de México, conmocionó al país. Durante meses había sido víctima de acoso escolar. Sus compañeros la molestaban de manera constante y, según reportaron sus familiares, también sufría agresiones físicas.
Un día, cansada del hostigamiento, accedió a enfrentarse a la alumna que la acosaba en una pelea fuera de la escuela. El video circuló en redes sociales: dos adolescentes rodeadas por compañeros que observaban y grababan. Nadie intervino. Días después, Norma Lizbeth murió a causa de las lesiones provocadas durante esa pelea.
El caso abrió una conversación necesaria y urgente: ¿qué tan extendida está la violencia escolar en México y qué estamos haciendo para prevenirla?
Aunque historias como esta parecen excepcionales, los datos muestran que el acoso escolar es mucho más común de lo que se suele reconocer.
Para muchas niñas, niños y adolescentes, la escuela es el lugar donde pasan gran parte de su vida cotidiana. Es donde aprenden, hacen amigos, descubren lo que les gusta y comienzan a construir su identidad. Pero para millones de estudiantes también puede convertirse en un espacio de miedo.
En México, alrededor del 28% de estudiantes de entre 12 y 17 años reporta haber vivido acoso escolar, de acuerdo con datos citados en el informe Salud mental de niñas, niños y adolescentes en México: evidencia y áreas prioritarias para fortalecer sus entornos protectores, publicado por Save The Children.
Datos de la Secretaría de Educación Pública señalan que siete de cada diez estudiantes han presenciado o vivido algún tipo de acoso escolar durante su vida escolar.
México incluso aparece con frecuencia entre los países con mayor número absoluto de casos de bullying, lo que refleja una crisis que atraviesa distintos niveles educativos y contextos sociales.
Las formas de violencia en la escuela no siempre son visibles. Muchas comienzan con burlas, apodos o exclusión. Entre los tipos de agresión más reportados por estudiantes en México se encuentran:
- violencia física (29%)
- violencia verbal (26%)
- violencia psicológica (14%)
- agresión sexual (12%)
Además, cerca del 11% de niñas, niños y adolescentes ha sufrido ciberacoso, lo que significa que el hostigamiento puede continuar incluso fuera de la escuela, a través de redes sociales o grupos de mensajería.
La secundaria es el nivel donde se concentra la mayor parte de los casos: 45% del bullying ocurre entre estudiantes de este nivel educativo, seguido por primaria con alrededor del 27%.
La edad también importa. Casi la mitad de las víctimas tiene entre 12 y 15 años, justo en una etapa especialmente vulnerable para el desarrollo emocional.
Las consecuencias pueden ser profundas. El acoso escolar se ha asociado con ansiedad, depresión, aislamiento social, baja autoestima y disminución del rendimiento académico. Muchos estudiantes comienzan a evitar participar en clase, dejan de relacionarse con sus compañeros o incluso prefieren faltar a la escuela.
Las cifras más duras muestran que el problema no es solo emocional. En 2023, 943 niñas, niños y adolescentes fueron atendidos en hospitales en México por violencia física ocurrida dentro de escuelas, casi el doble de los casos registrados el año anterior.
Y aunque estos números reflejan la violencia que llega a los servicios de salud, muchos otros casos nunca se reportan.
Organizaciones como Save the Children han advertido que la violencia que viven niñas, niños y adolescentes en México no ocurre de forma aislada. Forma parte de un contexto más amplio donde la violencia está presente en distintos espacios de la vida cotidiana.
Cuando la violencia se normaliza en la familia, la comunidad o los espacios digitales, es más probable que también aparezca en la escuela.
Por eso, especialistas insisten en que el bullying no puede entenderse únicamente como un conflicto entre estudiantes. Es también un síntoma de las dinámicas sociales en las que están creciendo niñas, niños y adolescentes.
Pero el problema no es exclusivo del país. De acuerdo con la UNESCO, uno de cada tres estudiantes en el mundo ha sufrido bullying o violencia por parte de sus compañeros, lo que significa que millones de niñas, niños y adolescentes experimentan algún tipo de agresión durante su vida escolar.
Cada año, se estima que 246 millones de estudiantes en el mundo viven algún tipo de violencia dentro o alrededor de la escuela, incluyendo agresiones físicas, psicológicas o acoso.
La violencia escolar también impacta el aprendizaje. Datos de la OCDE, a partir de evaluaciones educativas internacionales, muestran que en las escuelas donde el bullying es más frecuente los estudiantes obtienen hasta 47 puntos menos en ciencias, en comparación con escuelas donde el acoso es menos común.
Esto significa que el bullying no solo afecta el bienestar emocional de quienes lo viven. También puede influir directamente en su trayectoria educativa.
A veces se piensa que el bullying es parte inevitable de crecer. Que siempre ha existido y que siempre existirá.
Pero aceptar esa idea también implica aceptar que millones de niñas, niños y adolescentes pasen años de su vida escolar sintiéndose humillados, solos o inseguros.
La escuela debería ser uno de los primeros lugares donde las personas aprenden algo fundamental: que el otro importa.Y quizá la pregunta más incómoda no es cuántos casos de bullying existen. La pregunta es cuántas veces ocurren frente a todos… y no hacemos nada.





