Primera infancia en México: ¿Qué hacemos para mejorar?
HABLA y CO_Plataforma realizaron un análisis sistémico para identificar cómo sí podemos transformar la educación en México y uno de los puntos más urgentes es la educación en la primera infancia, ya que los primeros 1000 días en la vida de un niño o niña determinan su desarrollo intelectual, emocional y físico.
HABLA y CO_Plataforma realizaron un análisis sistémico para identificar cómo sí podemos transformar la educación en México. Para hacer este análisis se hicieron 30 entrevistas y 8 mesas de trabajo con expertos en el sector en las que se identificaron cinco puntos palanca, que pueden explicarse como áreas estratégicas donde, si actuamos de forma coordinada, un solo cambio puede generar transformaciones grandes en todo el sistema.
El primer punto de palanca es “esquemas de cuidado para la primera infancia”. Ya que está más que comprobado que los primeros años de vida determinan el desarrollo cerebral, social y emocional de las personas. Condicionan salud, aprendizaje, y bienestar. La revista médica The Lancet explica que donde más debería poner el foco el sistema educativo es en los “siguientes 1,000 días”, es decir, el periodo que va de los 2 a los 5 años.
¿Cuál es la situación actual en México con guarderías y cuidado infantil?
- Según el reporte elaborado por HABLA sobre "El Estado de la Educación en México", a diferencia de la educación preescolar, que es obligatoria desde 2002, la educación inicial, que atiende a niñas y niños menores de 3 años, NO era obligatoria en México antes de la reforma constitucional de 2019.
- 7 de cada 10 niñas y niños menores a tres años que recibieron servicios de educación inicial acudieron a escuelas particulares, lo que hace de educación inicial el único nivel educativo del SEN atendido mayoritariamente por escuelas de sostenimiento privado (mejoredu, 2022).
- Según el IMCO, solo alrededor del 36 % de las infancias de 0 a 5 años están inscritas en algún centro de cuidado, educación inicial o preescolar público o privado.
- Según el Centro de Estudios Espinosa Yglesias los servicios de cuidado infantil existentes —guarderías, estancias, centros de atención— atienden apenas una fracción mínima de la población infantil del país.
- Y según el INEGI la mayoría del cuidado no remunerado recae en mujeres: según la encuesta nacional sobre cuidados, quienes cuidan a menores de 6 años destinan decenas de horas semanales, reduciendo las posibilidades de empleo formal, desarrollo profesional o acceso a mejores ingresos.
Estos números ponen en evidencia que la primera infancia es una deuda social abierta. Significan que millones de niños crecen sin espacios adecuados de estimulación, socialización y cuidado profesional, que el cuidado recae casi exclusivamente en mujeres, perpetuando desigualdades de género y limitando derechos como trabajo digno, autonomía y participación laboral, que buena parte de las políticas educativas ignoran la etapa más sensible del aprendizaje y desarrollo humano y que muchos hogares enfrentan dilemas imposibles: trabajar o cuidar, sin alternativas accesibles o confiables.
Lo que propone puntualmente el “Punto de Palanca 1”
La visión colectiva en este punto, es decir, lo que todos los expertos y participantes de las mesas de trabajo visualizaron como un futuro posible fue:
"En 2030 todos los bebés, niñas y niños de hasta 6 años tienen acceso a esquemas de cuidado integrales desde lo público, lo privado y las tareas de cuidado están distribuidas equitativamente en el hogar"
Para transformar esta realidad, se pusieron sobre la mesa las siguientes acciones estratégicas:
- Cuidar y formar a quienes cuidan, apoyar a madres, padres, cuidadores y cuidadoras con formación, redes de apoyo, reconocimiento social e incentivos.
- Promover corresponsabilidad desde los hogares y nuevas masculinidades para que no todo el peso recaiga en las mujeres.
- Asegurar espacios de cuidado dignos, accesibles y regulados.
- Expansión real de guarderías, estancias, centros de educación y cuidado infantil, con estándares de calidad.
- Regulación, evaluación y supervisión de dichos espacios.
- Modelos públicos, privados, comunitarios —incluso mixtos— que garanticen cobertura universal.
- Homologar estándares, garantizar cobertura y presupuesto
- Definir lineamientos claros de calidad y cuidado infantil en todo el país.
- Asegurar recursos públicos etiquetados y continuidad de políticas de cuidado
Vincular cuidado infantil con otros derechos: salud, nutrición, educación, bienestar.

La primera infancia debe dejar de verse como “etapa previa a la escuela”. Es el primer piso de la educación, del desarrollo humano y de la justicia social. Si niñas y niños no reciben este cuidado hay consecuencias graves en su desarrollo cognitivo. Si un bebé es mal alimentado, abandonado, descuidado, no recibe cariño ni abrazos y/o nadie juega o conversa con él/ella, crece con grandes impedimentos intelectuales como problemas para comunicarse, dificultad para concentrarse, dificultad para autorregularse, problemas de salud mental y emocional y mal comportamiento. Esto es
porque las circunstancias de un cuidado deficiente durante la primera infancia alteran el desarrollo de la corteza prefrontal del cerebro, que está involucrada en una variedad de funciones críticas, como la atención y el lenguaje.
Si en México queremos transformar la educación, garantizar equidad y democratizar el aprendizaje, no podemos darnos el lujo de ignorar los primeros años de vida. Cuidar a la infancia, cuidar a quienes cuidan, y garantizar espacios dignos de cuidado —esa es la palanca que puede desencadenar cambios sistémicos reales.
En HABLA seguiremos impulsando esta visión. Porque creemos que una educación integral debe comenzar desde el inicio.





