Regresar a clases: el reto de cuidar la salud emocional
Este regreso a clases, niñas, niños y adolescentes vuelven a encontrarse con otras personas, recuperan rutinas y se enfrentan a nuevas expectativas, así como a cambios académicos, sociales y emocionales. Para algunas y algunos, este proceso puede llegar lleno de expectativas y felicidad, pero también habrá quienes lo vivan con miedo, angustia o tristeza. ¿Cómo acompañamos estos procesos tan opuestos?
Hoy, la salud mental ocupa un lugar cada vez más visible en la conversación educativa mexicana. La Secretaría de Educación Pública puso en marcha “El ABC de las Emociones”, una estrategia nacional dirigida a estudiantes de tercero de secundaria y educación media superior, con el propósito de fortalecer el bienestar socioemocional desde la prevención, la comunidad y la participación de estudiantes, docentes y familias.
La adaptación emocional debe ser mirada y acompañada en la escuela, uno de los principales espacios en el que los adolescentes construyen vínculos, enfrentan conflictos, reciben reconocimiento y desarrollan herramientas para resolver problemas.
El acompañamiento sigue siendo urgente. UNICEF México señala que, en 2023, el 24.9% de la población de 10 a 19 años presentó síntomas de depresión. La organización plantea que la salud mental adolescente continúa siendo un reto que requiere atención, recursos y espacios seguros dentro de las escuelas, donde puedan hablar sobre sus emociones y recibir orientación oportuna, sin sustituir la atención especializada.
Hablar de adaptación emocional nos pide brindar a los estudiantes condiciones para recuperar rutinas, construir confianza, expresar lo que sienten y pedir ayuda cuando la necesitan.
El regreso a las aulas ocurre, además, en un contexto donde las experiencias digitales y presenciales están cada vez más conectadas.
Los resultados de PISA 2025 muestran que el 20% de los estudiantes mexicanos reportó haber sido víctima de al menos una forma de bullying varias veces al mes o más, una proporción equivalente al promedio de la OCDE. El informe registra, además, que el 3% señaló que información que le resultaba molesta fue publicada en línea sin su consentimiento.
En este momento, México mantiene una conversación sobre nuevas reglas para el uso de dispositivos digitales en las escuelas. La SEP ha señalado que la discusión considera sus efectos sobre la atención, las relaciones y el bienestar de niñas, niños y adolescentes.
¿Cómo acompañamos a estudiantes que viven, conviven y construyen su identidad en espacios físicos y digitales al mismo tiempo?
El desafío está en construir una comunidad educativa capaz de reconocer señales, generar confianza y saber cuándo escuchar, cuándo acompañar y cuándo pedir ayuda especializada. Para hacerlo, docentes y familias también necesitan herramientas.
La adaptación emocional merece formar parte de la conversación educativa desde el primer día. Se trata de crear las condiciones para que una persona pueda aprender, relacionarse, equivocarse, pedir ayuda y sentirse parte de una comunidad.
México empieza a incorporar de manera más explícita la salud mental al debate educativo. El reto va más allá de que las y los estudiantes vuelvan a clases: implica preguntarnos cómo queremos acompañarlos una vez que estén dentro del aula.
Necesitamos hablar: ¿qué debemos hacer para cuidar la salud emocional de docentes y estudiantes?
Esa conversación es parte de HABLA: MENTE EN JUEGO, un espacio para pensar cómo la educación, la salud emocional, la tecnología, las familias y las escuelas pueden responder a los desafíos que atraviesan hoy a niñas, niños y jóvenes.





